Lineamientos para la gestión patrimonial de sitios con arte rupestre en Colombia

Como insumo para su apropiación social

Fragmento tomado de MinCultura.

” …Que en Facatativá sean los vigías de patrimonio los que se han abanderado
de la guianza e interpretación patrimonial del parque arqueológico, o que en
Sáchica, a pesar de no haber mayor presencia institucional ni contar con algún
tipo de administración, se haya dispuesto un letrero que solitario reza: Las
pinturas son patrimonio de la “humanidad” [sic].
Podría considerarse que el discurso que históricamente ha venido manejando
la oficialidad en torno al patrimonio cultural, ha calado profundo en las
comunidades hasta el punto de considerarse que los sitios rupestres son en sí
mismos y como un “hecho natural” objetos o lugares de significación social
y cultural que pueden ser legitimados bajo el membrete de “patrimonio cultural”.
O en otro modo, que son significativos no por sus cualidades intrínsecas
o atribuidas (estéticas, históricas, naturales o científicas) o por sus valores
asociados (de uso, científico, simbólico, emotivo, social, etc.), sino por que
existe una categoría oficial, legitimada por un orden jurídico que los reconoce
y declara como “patrimonio cultural”.
Desde este punto de vista, el discurso que ha configurado la historia oficial,
y que ha echado mano de situaciones, objetos o lugares (considerados
“patrimonio cultural”) como instrumentos para su legitimación y como estrategia
de control social, está tomando un giro en el sentido de que hoy día son
diversas comunidades las que por medio del discurso patrimonial (auspiciado
y promovido desde la oficialidad) buscan reivindicar sus propias maneras
de control territorial mediante la apropiación (simbólica o de facto) de estos
sitios rupestres, contradiciendo en algunos casos las mismas políticas emanadas
desde el poder hegemónico. Por ejemplo: la resistencia a la expansión de
zonas de explotación minera o desarrollo urbano, la pretensión de promover
versiones de la historia alternativas a la oficial o la intención de utilizar estos sitios para su aprovechamiento turístico o escenario de prácticas rituales o
esotéricas (lo que por ejemplo en Facatativá ha generando disenso entre la
comunidad), etc.
La consideración de los sitios con arte rupestre como patrimonio cultural,
en el sentido oficial del término, parte de la necesidad de conservar estos lugares
como evidencia de una versión del pasado que ha sido construida desde
los intereses hegemónicos –ejemplificado en la configuración de una nación
mestiza (Therrien, s. f. b)– cuyo pasado indígena ha sido visibilizado y revalorizado
gracias al descubrimiento de sus obras materiales (consideradas como
verdaderas “reliquias” o “monumentos”) y de los procesos inferidos del análisis
de sus vestigios materiales (p. ej., desde la arqueología); pero al mismo tiempo
2. En Soacha, Sutatausa y Usme algunos sectores de la comunidad se han manifestado en favor de la protección de sitios con arte rupestre por sobre proyectos de desarrollo minero o urbano.
3. Resignificaciones del arte rupestre alternativas de las versiones de la academia. P. ej., que son enseñanzas de dioses ancestrales, portales a otros mundos, sitios con poder energético, lenguaje de civilizaciones del viejo mundo o registro de extraterrestres, etc.
4. La realización de rituales donde se consume tabaco y se toma chicha junto a las piedras ha sido rechazada y prohibida por la administración del parque (Luisa Fernanda Aguirre, comunicación personal, enero de 2011).
ha invisibilizado la condición del indígena actual o las versiones de comunidades
que se reconocen como tales (independiente de su reconocimiento legal).
A partir de la Constitución del 1991, los conceptos “multicultural” y “pluriétnico”
abrieron las puertas para la construcción de un país diverso, ya no
homogeneizado bajo la categoría de mestizo, sino como la suma de una gran
variedad de procesos sociales y grupos que confluyen en un mismo territorio;
esto implica que a mediano o largo plazo, el considerado “patrimonio cultural”
empiece también a ser tan diverso e insospechado que termine “compitiendo”
con lo ya establecido o desplazando sitios o manifestaciones que desde
lo hegemónico tenían algún sentido y significado, pero que a la luz de las
nuevas (o en vías de reivindicación) versiones y visiones se terminen abandonando
o destruyendo. Un ejemplo de esto lo constituye el caso de las pinturas
republicanas del parque de Facatativá que en su momento (inicios del s. xx)
fueron plasmadas para conmemorar y honrar a cierto héroes (Santander) y
personajes de la política (Uribe Uribe, Murillo Toro, etc.) que representaban
el poder hegemónico de la época y que fueron pintadas sobre pinturas rupestres
precolombinas; sin embargo, a la luz de las nuevas resignificaciones
de los sitios rupestres, algunos sectores abogan por la eliminación de dichos
retratos con el fin de resaltar el valor de lo indígena rupestre (imagen 108).
Otra evidencia, paradójica por demás y al otro lado del espectro, la constituyen
los letreros que un investigador plasmó con pintura industrial junto a las
mismas pinturas rupestres precolombinas en Soacha y que reza: “Patrimonio
cultural: no dañar” (imagen 109), como queriendo legitimar públicamente su
propia valoración del sitio pero logrando con esto todo lo contrario a lo que
sentencia.

Diego Martínez Celis

Diego Martínez Celis

Magister en Patrimonio Cultural y Territorio.

Diego Martínez Celis (Bogotá, 1970) es magister en Patrimonio Cultural y
Territorio por la Pontifica Universidad Javeriana, y diseñador gráfico por la
Universidad Nacional de Colombia, con trayectoria en investigación, divulgación y
gestión de patrimonio cultural y arqueológico, y en edición y diseño de publicaciones
impresas y exposiciones. En el campo del arte rupestre ha obtenido una beca (1998)
y un premio (2013) del Ministerio de Cultura. Ha sido coordinador de proyectos de
documentación e inventarios participativos, divulgación (programas de
interpretación) y planes de manejo de sitios con arte rupestre; ponente, conferencista
y autor de diversas publicaciones y artículos. Es editor de la única publicación
electrónica especializada en arte rupestre de cobertura latinoamericana (www.
rupestreweb.info) y miembro y asesor de grupos de vigías del patrimonio cultural. Su
desempeño profesional actual se enfoca en la apropiación social del arte rupestre y
del patrimonio arqueológico colombiano en general.

 

 

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